Una historia muy turbia. Un excelente ejercicio de manipulación, un poco
al estilo Hitchcock (sólo un poco), por
parte de un genial Steven Soderbergh que demuestra que es capaz de pasar del
cine independiente, a las grandes producciones de Hollywood (Erin Brockovich,
la saga Ocean's), y arriesgarse de paso con proyectos más complicados y quizás
menos comerciales como puede ser "Efectos Secundarios", a pesar de su estelar reparto, que cuenta con Catherine
Zeta-Jones, Jude Law, Rooney Mara y Channing Tatum.
Un ejercicio de
manipulación, decía, porque te vende una historia y te acaba contando otra.
Pero no me tiréis de la lengua, que os la destripo. La película es de Rooney
Mara, (la joven Lisbeth Salander en la versión americana de "Los hombres que no
amaban a las mujeres"). Es una mujer de aspecto frágil que vive sumida en una
eterna depresión a causa del encarcelamiento de su marido, un broker que acabó
entre rejas por traficar con información privilegiada. El chico, Tatum, sale de
la cárcel y regresa a casa con su mujer. A pesar de lo enamorados que están, el
castigo de la depresión sigue presente en la vida de la esposa que llega
incluso a intentar suicidarse. Da así con un popular psiquiatra, Jude Law, que
comienza a probar con ella distintos tratamientos y distintos fármacos, algunos
mejores y otros peores, pero todos ellos con efectos secundarios. En medio de esta
historia, y con la mejor intención, el psiquiatra de la joven se pone en
contacto con su anterior psiquiatra, y ahí entra en escena una Catherine Zeta
Jones que a mí, personalmente, me dio muy mal rollo desde el principio.
La
historia se desarrolla de manera lineal sin que el espectador sospeche que todo
está a punto de cambiar. Lo mejor que tiene es que te engancha desde el
principio y que no tienes ni idea de hacia dónde camina la historia, hasta que
se produce el gran giro...y cuándo éste llega se hace aún mucho más
interesante. Comienza la segunda parte de la peli, pasamos de un drama a un
thriller de un minuto a otro. Algo realmente complicado que se debe a un guión
sorprendente y muy trabajado, cargado de giros inesperados. Las
interpretaciones son estupendas, destacando sobre todo la joven esposa
deprimida. La atmósfera es como el resto de la peli, inquietante para acabar
convirtiéndose en turbia. Soderbergh demuestra su solvencia para construir
historias complicadas y no dejar ni un solo cabo suelto. Algo de agradecer y de
valorar. Una película muy recomendable que acapara la atención del espectador
en todo momento, y eso no se puede decir de muchos títulos... Así que al cine ¡que aún está en cartelera!
Por Lore Pérez



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